Podemos denuncia que la precariedad laboral “incide de forma negativa” en los tratamientos contra el cáncer 

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Podemos Canarias denuncia que, aunque la atención a las enfermedades oncológicas debería centrar gran parte de los esfuerzos del Servicio Canario de Salud (SCS), sin embargo, “la mala gestión del Gobierno autonómico de Coalición Canaria está provocando que la atención al cáncer en este Archipiélago esté caracterizada por la falta de especialistas oncológicos y por la precariedad laboral de buena parte del personal que cubre la asistencia oncológica en la sanidad pública de las islas, lo cual incide de forma directa en los pacientes y en su recuperación”.

Así lo asegura Milagros Hormiga, responsable de Sanidad de la formación morada y consejera insular en el Cabildo de Tenerife, quien remarca que en las reuniones que está manteniendo con personal de los hospitales de las Islas “abundan las alertas tanto por la escasez como por la precariedad de los medios humanos disponibles para asistir incluso a los pacientes de cáncer”.

“La cantidad de especialistas oncológicos incumple los ratios recomendados para garantizar un servicio de calidad, lo que demora las consultas, las revisiones y, en general, complica la recuperación de los pacientes que están en tratamiento en nuestros hospitales”, afirma.

Asimismo, detalla que esta carencia está retrasando al menos un mes la primera visita a especialistas oncológicos, “a pesar de tratarse de una visita sumamente importante porque es en ella cuando se informa al paciente sobre la enfermedad, se le explica el tratamiento y se le da soporte emocional”.

Hormiga subraya que esa demora “propicia que los pacientes enfermen por el avance de la enfermedad sin tratamiento y que tengan que ingresar desde urgencias saturando todavía más este servicio y la desbordada planta de hospitalización. “Por si fuera poco, también hay retraso en la atención a pacientes que están en revisión”, remacha.

La dirigente de la formación morada destaca que otra “consecuencia nefasta de la mala gestión” es que “no existen guardias de especialistas de Oncología, cada vez más necesarias, sino que son cubiertas por medicina interna, lo que supone una atención no tan especializada (que a menudo supone una toma de decisiones difíciles) para nuestros pacientes y una situación más incómoda y dificultosa para el trabajo del personal de enfermería del fin de semana o del turno de noche”.

Contratos eventuales y precariedad

“Además, muchas de las plazas de especialistas están cubiertas por personal con contratos eventuales que se renuevan mes a mes, lo que da una idea de la inestabilidad que afecta a esta plantilla que ni siquiera sabe si dentro de un mes tendrá o no trabajo”, insiste.

Para Hormiga, esta precariedad “incide de forma negativa en la calidad del servicio al paciente, sobre todo cuando nuestros centros hospitalarios tienen más pacientes que camas y buena parte de la atención a personas enfermas sale adelante por el sobre esfuerzo no remunerado del personal, algo que estamos viendo a diario, por ejemplo, en los pasillos del Hospital Negrín”.

Entre otros ejemplos de las consecuencias que tiene para las personas enfermas de cáncer la mala gestión política de los recursos sanitarios, recuerda que en islas como Tenerife “aún estamos esperando a que se ponga en marcha la unidad de oncología del Hospital del Sur y a que en el Norte de la Isla se cree un servicio de día para que los pacientes oncológicos no tengan que desplazarse a Santa Cruz para recibir tratamiento”.

Matiza que aunque la problemática derivada de la mala gestión de los recursos sanitarios públicos es extensible a prácticamente todos los servicios del SCS, incluyendo tanto la asistencia oncológica como, por ejemplo, la asistencia pediátrica, “es preocupante que incluso los pacientes de cáncer tengan que sufrir las consecuencias de la negligencia e incapacidad de los responsables políticos del Gobierno de Canarias”.

“No estamos hablando de un problema de falta de dinero, sino de un problema de mala gestión de los recursos económicos disponibles, a menudo, porque se priorizan los beneficios de la sanidad privada en vez de aportar de forma decidida por la consolidación de una sanidad pública de calidad”, concluye.