OPINIÓN: ‘365 días de mujer rural’, por Maite Ruiz

GP Podemos Canarias Artículos de opinión, Secretaría de Mundo Rural y Medio Ambiente

El día 15 de octubre es el Día Internacional de la Mujer Rural. Pero cada día del año, la mujer rural canaria, junto con el resto de las más de 7 millones de mujeres que en nuestro país son rurales, se levanta al amanecer y empieza con trafagos que no acaban al caer el sol.

La mujer rural canaria atesora los saberes más antiguos de nuestra tierra, es la valedora y transmisora de las señas de identidad que nos cohesionan como pueblo. En el entorno rural, de costa a cumbre, ha sido pilar y sostén de la sociedad canaria.

El espacio tradicional de la mujer rural canaria no sólo es doméstico, buena parte de la producción de subsistencia, agrícola, ganadera, pesquera o forestal, ha dependido de ella, así como la conservación de nuestra biodiversidad, de antiguas semillas, de nuestro paisaje cultural y natural… un mérito invisibilizado.

Su protagonismo no queda en lo meramente económico, construye cultura y sociedad en torno a la “vida” porque son sus cuidadoras y mantenedoras, por eso les resulta fácil poner el eje vital en la economía, en la política, en la sociedad, … en la mujer rural nace el ecofeminismo, porque el desarrollo sostenible va en su quehacer cotidiano, y conoce por experiencia propia, los efectos de no respetar los ciclos naturales de la vida.

También la sororidad nace en entornos rurales, mucho antes de que se acuñara esta palabra, nace con la solidaridad y empatía entre las mujeres para compartir los cuidados de las personas más débiles y necesitadas de la sociedad, tarea siempre asignada a la mujer, nunca reconocida y también invisibilizada.

Las políticas austericidas neoliberales enarboladas por el gobierno del Estado, han hecho mella en nuestro entorno rural y han repercutido en la calidad de vida de las mujeres que, pese a todos los impedimentos posibles, resisten en nuestros pueblos. Los recortes en los servicios públicos esenciales han desmantelado consultorios médicos o escuelas unitarias, aumentando la carga de los cuidados familiares sobre la mujer.

Por eso de nuevo le toca a la mujer rural arremangarse y liderar el cambio hacia la nueva sociedad canaria que pretendemos construir. La mujer rural canaria innova y emprende en nuestros pueblos, reivindica derechos sociales y servicios públicos que frenen la despoblación de nuestro medio rural y brega en la defensa de nuestro patrimonio cultural y natural. Si pretendemos cambiar la sociedad hay que contar con ellas, tendrán respuestas a todas las preguntas. No hay duda de que tendrá un papel protagonista en la transición energética a modelos renovables, en la creación de un nuevo modelo productivo equilibrado, respetuoso con nuestro entorno ambiental, porque sabe bien que la sostenibilidad es la matriz que sustentará al futuro.